Iconografía de los cirios conmemorativos 2024

Los cirios conmemorativos o “Marías” que figurarán en el Paso de Palio de Nuestra Señora de la Soledad, como de costumbre realizados en pintura al óleo por NHD José María García Gallardo, representan cinco santos relacionados con la Eucaristía, que van en este año de 2024 en la candelería por motivos del año eucarístico promulgado por nuestro Obispo, así como San Francisco de Asís por el 800⁰ aniversario de la impresión de las llagas.
 
Santa Juliana Falconieri
 
Santa Juliana Falconieri (en italiano, Giuliana Falconieri) fue una religiosa italiana del fin del siglo xiii y principios del siglo xiv, considerada como santa por la Iglesia católica. Nació en 1270 en Florencia, en Toscana y murió en el 19 de junio de 1341. Su vida es conocida por la leyenda y tradición a la que está ligada.
 
Atraída por la santidad de los primeros hermanos de la Orden de los Servitas de María, sobrina de uno de ellos, Alexis Falconieri, se consagra al Señor y se entrega enteramente a la penitencia, a la contemplación y a las obras de caridad. Su devoción hacia la Virgen María y su amor a la Eucaristía eran muy destacados.
 
Esta entre las mujeres pías que, permanecieron en sus casas (sin enclaustrarse), vistiendo el hábito de mantelées (portaban un pequeño mantel sobre sus cabezas) y adoptaron este género de vida y el espíritu de la Orden de los Servitas. Entre ellas, Juliana ocupa un lugar particular. Si bien con el tiempo, ella fue considerada como la fundadora de las religiosas y monjas de la Orden de los Servitas de María. Es también la santa patrona de los miembros (hombres y mujeres) de la Orden.
 
Debilitada por los cilicios, las vigilias, las oraciones y ayunos, postrada, enferma, no retenía ningún alimento. Fue autorizada a recibir la hostia, depositándola sobre su pecho, sobre su corazón. El sacerdote decía una oración para «santificar el alma de la enferma» con el contacto del cuerpo de Cristo. La hostia desapareció y Juliana murió, el 19 de junio de 1341.
 
Su cuerpo se venera en la Basílica de la Santísima Anunciación de Florencia.
 
 
Santa Clara de Asís
 
Santa Clara de Asís (en italiano: Chiara d’Assisi, nacida Chiara Scifi; Asís, Italia, 16 de julio de 1194-ibídem, 11 de agosto de 1253) fue una religiosa y santa italiana. Seguidora fiel de san Francisco de Asís, con quien fundó la segunda orden franciscana o de hermanas clarisas, Clara se preciaba de llamarse «humilde planta del bienaventurado padre Francisco».​ Después de abandonar su antigua vida de noble, se estableció en el monasterio de San Damiano el resto de sus días.
 
Es la única mujer que ha redactado una regla de vida religiosa para mujeres. En su contenido y en su estructura se aleja de las tradicionales reglas monásticas. Sus restos mortales descansan en la cripta de la Basílica de santa Clara de Asís. Fue canonizada dos años después de su fallecimiento, por el papa Alejandro IV.
 
Dice la tradición que antes de nacer Clara, el Señor le reveló en oración que la alumbraría de una brillante luz que habría de iluminar al mundo entero, y fue por eso por lo que la niña recibió en el bautismo el nombre de Clara, el cual encierra dos significados, «resplandeciente» y «célebre».
 
 
San Manuel González García
 
(Sevilla, 25 de febrero de 1877 – Madrid, 4 de enero de 1940) fue un sacerdote católico español, arcipreste de Huelva, obispo de Málaga y de Palencia.
 
Fue el fundador de la Unión Eucarística Reparadora, un movimiento religioso integrado por las Marías de los Sagrarios y Discípulos de San Juan, para seglares; los Misioneros Eucarísticos Diocesanos, para sacerdotes; y las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, para religiosas.
 
Fue beatificado en 2001 por san Juan Pablo II y canonizado en 2016 por el papa Francisco.1​ Es conocido como el Obispo del Sagrario Abandonado o el Apóstol de los Sagrarios Abandonados.
 
 
San Francisco de Asís. 800 años de la Impresión de las Cinco Llagas.
 
Probablemente el 14 de septiembre de 1224,​ oró para recibir dos gracias antes de morir: sentir la Pasión de Jesús, y una enfermedad larga con una muerte dolorosa.
Después de intensas oraciones, entonces en un trance profundo —según relato de San Buenaventura—​ supuestamente se le presentó un serafín rodeado por seis alas angélicas, y le imprimió las señales de la crucifixión en las manos, los pies y el costado; posteriormente, sus hermanos vieron los estigmas de Francisco, que él conservó por el resto de su vida.​
 
Sin embargo, se dice que Francisco —al igual que otros santos estigmatizados— hizo todo lo posible para ocultarlos a la vista de los demás por considerarse indigno, no del dolor que sentía, sino de ser portador de las señales de la Pasión de Cristo.​ Por eso, fue desde entonces con las manos metidas entre las mangas del hábito, y con los pies cubiertos por medias y zapatos.
 
 
San Antonio de Padua
 
Antonio de Padua (Lisboa, 15 de agosto de 1195-Padua, 13 de junio de 1231), también conocido como San Antonio de Padua o San Antonio de Lisboa, fue un sacerdote de la Orden Franciscana, predicador y teólogo portugués, venerado como santo y doctor de la Iglesia por el catolicismo.
 
En la curia papal, Antonio suscitó en los cardenales y en el papa Gregorio IX tal admiración por su predicación que el pontífice «llegó a llamarlo, con epíteto muy propio, “Arca del Testamento”» (Assidua 10, 2). Sus mensajes desafiaban los vicios sociales de su tiempo, en forma especial la avaricia y la práctica de la usura.​ En la Assidua se señala este período —en particular la predicación cuaresmal de 1231— como uno de los más notables de su vida.
 
Esas últimas predicaciones tuvieron un éxito popular destacado.​ Aquejado por continuas enfermedades, perseveraba en la enseñanza y en la escucha de confesiones hasta la puesta del sol, a menudo en ayunas. La multitud de gente que acudía desde las ciudades y pueblos a escuchar las predicaciones diarias le obligó a abandonar las iglesias como recintos de prédica para hacerlo al aire libre.
 
 
San Ramón Nonato
 
San Ramón Nonato (Portell, ¿1204 ?- Cardona, 31 de agosto de 1240),​ religioso mercedario, fue un santo nacido en un pueblo de la antigua Corona de Aragón en España. Su epíteto nonnatus (en latín: no nacido) se deriva de haber sido extraído del útero de su madre por el vizconde de Cardona, usando el método cesárea después de que ella hubiera fallecido.​ Es el santo patrón de los partos, niños, embarazadas y personas acusadas falsamente.
Como redentor de cautivos viajó al norte de África, pagó rescate por varios prisioneros y, siguiendo el cuarto voto de estos religiosos, cuando se agotó el dinero que llevaba, se quedó como rehén a cambio de la liberación de otro cristiano.
Estando cautivo, sus carceleros musulmanes lo martirizaron perforando sus labios con hierro candente para colocarle un cerrojo en su boca e impedir su prédica. Fue rescatado por su orden y en 1239 retorna a España.
El papa Gregorio IX lo nombró cardenal pero, estando de camino a Roma, fallece en Cardona (Barcelona). Muchos milagros le fueron atribuidos antes y después de su muerte.
 
Fue canonizado por el papa Alejandro VII en 1657, celebrándose su festividad el 31 de agosto.​ Aunque su fiesta era de ámbito universal desde 1681, con la reforma del calendario fue reducida a culto local a partir de 1969.
 
Uno de los símbolos que le representan es la custodia por su gran devoción al Santísimo Sacramento. Cuando en agosto de 1240 se dirigía nuestro Santo a Roma, llamado por Gregorio IX, pasó por Cardona, para despedirse del vizconde Ramón VI, de quien era confesor. Aquí le salteó la muerte. Pidió el santo viático y, no habiendo quien se lo administrase, —¡oh dignación de Dios con sus criaturas!— el mismo Jesucristo, con larga corte de ángeles, se le dio en comunión. No fue él quien recostó su cabeza sobre el pecho del Maestro, sino que Éste se le metió dentro, como señal de santidad y eterna predestinación.
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