En Cabildo de 15 de abril de 1622, nuevamente será Francisco Marrufo de Negrón, el que realice la propuesta de que salga la procesión de la Vera Cruz para hacer rogativas por la falta de agua y que como está muy pobre y con falta de cera solicita ayuda.
Esta actuación la realiza en calidad de prioste. La referencia documental indica que se lleve a la imagen de Nuestra Señora a la Catedral «con procesión de sangre», lo que nos permite saber cómo las procesiones de sangre no se realizaban solamente en la Semana Santa, sino que se llevaban a cabo con el propósito de obtener alguna gracia especial, tales como terminar con epidemias, algo común por ejemplo en tierras de Castilla la Vieja.
Estos años del siglo debieron ser de bastante sequía ya que las rogativas por la escasez de lluvias se sucedían con cierta frecuencia, así se refleja en el libro de las actas capitulares referentes a 1622-1624 como se procede a conceder 200 reales para cera dadas al mayordomo de Vera Cruz ante las rogativas por falta de lluvias, si analizamos la cantidad y la comparamos con las realizadas con anterioridad, podemos darnos cuenta como en este caso fueron en la procesión tanto la imagen del Cristo como la de la Virgen.

