Un susto que quedó en anécdota…

El 5 de abril de 2013 faltaban escasos días para el Domingo de Ramos, que ese año fue 13 de abril. Nuestra Hermandad estrenaba ese año la restauración completa de los doce varales del paso de palio de Nuestra Señora de la Soledad, una magnífica obra de los años 40 salida del prestigioso Taller de Orfebrería de los Hermanos Seco Velasco.

Por intentar soliviantar algo el ya de por sí pesado paso de palio de Nuestra Señora, se decidió según un estudio de los Orfebres Hermanos Ramos Espinosa, sustituir el “alma” de los varales por tubos de aluminio en lugar de hierro. Se tomó además como referencia los mismos tubos de aluminio que actualmente llevan los varales del paso de palio de María Santísima de la Angustia, Titular Mariana de la Hermandad sevillana de Los Estudiantes, cuyo paso de palio es también de gran envergadura usando dicho material los propios Hermanos Ramos, aguantando estos perfectamente.

El sábado anterior al Domingo de Pasión, la capatacía decide por este motivo adelantar en casi una semana el tradicional “movimiento” del paso de palio, para probar precisamente el movimiento resultante.

La sorpresa y el susto fueron mayúsculos. Tras realizar la Cuadrilla de Cargadores la primera levantá y tras dar fondo, los varales quedaron totalmente doblados hacia atrás quedando, visto desde el lateral, el paso de palio totalmente inclinado.

La desgracia podría haber sido peor ya que en ese momento la Imagen de Nuestra Señora de la Soledad se encontraba en el paso de palio, y la caída lateral era tal que el mismo techo de palio se hubiese enganchado con el remate de la corona de la Dolorosa, con consecuencias casi trágicas.

Tras el movimiento se procedió al desmontaje completo del paso de palio. A primera hora de la mañana del día siguiente, los doce varales del paso de palio eran trasladados de nuevo en camión hasta La Rinconada, al Taller de Orfebrería de los Hermanos Ramos Espinosa, que en tiempo record volvieron a sustituir el alma de los mismos por otros de hierro.

Ante la incertidumbre de si pudiesen estar a tiempo o no, aunque nunca llegó a tratarse ni aprobarse por la Junta de Gobierno que dirigía entonces NHD Francisco Jiménez Salguero, se rumoreó la posibilidad que dicho año Nuestra Señora de la Soledad hubiese procesionado el Lunes Santo sin el cobijo de su paso de palio, hecho que como decimos nunca llegó a producirse gracias a las rápidas gestiones y buena voluntad de todas las partes.

Un susto que quedó en anécdota para todos los que, aún con el tiempo, recordamos aquel episodio aún con un nudo en el estómago.

Recorte de Prensa: D. Ricardo Galindo Barragán.

Compartir