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TAN CERCANO, COMO SANTIAGO, SEÑOR

Quisiera ser como él, Jesús, cercano a Ti, amarte a Ti y, luchar por Ti.

Pero no siempre, Señor,tengo el valor de dar mi vida por Ti de ofrecerme por Ti y de amarte a Ti, sobre todo, Señor.

QUISIERA SER TAN CERCANO COMO SANTIAGO

Y, sin pretender un puesto especial en el cielo, luchar por el cielo aquí y ahora,

Y, subiendo -como él- hasta el Tabor de la oración, vivir contigo y permanecer fiel contigo hasta el final. Más no siempre, Señor, es así: pretendo grandezas y seguridades, prefiero el ruido a la reflexión o adorar a falsos dioses que me alejan de Ti, Señor.

QUISIERA SER TAN CERCANO COMO SANTIAGO

Y, casi como él, ser amigo y confidente, compañero y familiar,pregonero y aventurero mártir o heraldo del Evangelio.

Salir y marchar, lejos de mis paraísos, hacia esos lugares que no han oído nada sobre Ti.

Caminar, con cuerpo y alma, y morir en un único empeño: seas conocido, esperado y amado. Amén.

 

Oración de S.S. Juan Pablo II delante de la tumba del Apóstol Santiago en la IV Jornada Mundial de la Juventud

¡Señor Santiago!

Heme aquí, de nuevo, junto a tu sepulcro al que me acerco hoy, peregrino de todos los caminos del mundo, para honrar tu memoria e implorar tu protección.

Vengo de la Roma luminosa y perenne, hasta ti que te hiciste romero tras las huellas de Cristo y trajiste su nombre y su voz hasta este confín del universo.

Vengo de la cercanía de Pedro, y, como Sucesor suyo, te traigo, a ti que eres con él columna de la Iglesia, el abrazo fraterno que viene de los siglos y el canto que resuena firme y apostólico en la catolicidad.

Viene conmigo, Señor Santiago, una inmensa riada juvenil nacida en las fuentes de todos los países de la tierra. Aquí la tienes, unida y remansada ahora en tu presencia, ansiosa de refrescar su fe en el ejemplo vibrante de tu vida. Venimos hasta estos benditos umbrales en animosa peregrinación.

Venimos inmersos en este copioso tropel que desde la entraña de los siglos ha venido trayendo a las gentes hasta esta Compostela donde tú eres peregrino y hospedero, apóstol y patrón. Y venimos hoy a tu vera porque vamos juntos de camino. Caminamos hacia el final de un milenio que queremos sellar con el sello de Cristo. Caminamos, más allá, hacia el arranque de un milenio nuevo que queremos abrir en el nombre de Dios.

Señor Santiago, necesitamos para nuestra peregrinación de tu ardor y de tu intrepidez. Por eso, venimos a pedírtelos hasta este "finisterrae" de tus andanzas apostólicas.

Enséñanos, Apóstol y amigo del Señor, el CAMINO que conduce hacia Él. Ábrenos, predicador de las Espadas, a la VERDAD que aprendiste de los labios del Maestro. Danos, testigo del Evangelio, la fuerza de amar siempre la VIDA.

Ponte tú, Patrón de los peregrinos, al frente de nuestra peregrinación cristiana y juvenil. Y que así como los pueblos caminaron antaño hasta ti, peregrines tú con nosotros al encuentro de todos los pueblos. Contigo, Santiago Apóstol y Peregrino, queremos enseñar a las gentes de Europa y del mundo que Cristo es hoy y siempre el CAMINO, la VERDAD y la VIDA.