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Meditación sobre la Virgen María

"…y nació de Santa María Virgen"

La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios. Expresión atrevida, sin duda. ¿Cómo puede nadie atreverse a decir de una mujer que sea Madre de Dios?. ¿Es eso legítimo?. ¿O es simplemente un producto de una devoción exagerada a la Virgen María?.

La Virgen María, Madre de Jesús.

Cuando la gente de su tiempo llamaba a María "la Madre de Jesús" (Jn 2,1; Mt 13,55) todo el mundo entendía muy bien lo que esa expresión quería decir: María había concebido en su seno a Jesús, lo había dado a luz, lo había amamantado y criado. Era, pues, la verdadera madre de aquel hombre.

Aquel hombre era un verdadero hombre, "nacido de mujer", como dice San Pablo (Ga 4,4). Para que no tengamos ninguna duda de que Jesús era un hombre de verdad nos recuerda el Concilio Vaticano que "trabajó con manos de hombre", pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros." (Gaudium et spes 22,2).

Este hombre "crucificado en la carne, Nuestro Señor Jesucristo, es verdaderamente Dios, Señor de la gloria y uno de la Santísima Trinidad", el Hijo a quien el Evangelio de San Juan llama el Verbo, la Palabra de Dios (Jn 1,1). Por eso todo lo que decimos del hombre Jesús hay que decirlo también de la segunda persona de la Trinidad, no solamente los milagros, sino también los sufrimientos, y la misma muerte. En Jesús Dios se hace hombre, sufre y muere.

Por eso podemos decir que la que fue Madre de Jesús es Madre de Dios, pues el hombre Jesús es verdadero Dios. Hoy se nos hace normal usar esa expresión, pues estamos tan acostumbrados a ella: "Santa María, Madre de Dios…" Pero en los primeros tiempos no todos aceptaban la expresión. Ni tampoco hoy, incluso entre gente que se llama cristiana. Todos los que no aceptan que Jesús fuera verdaderamente hombre, o que no es verdaderamente Dios, no pueden aceptar que se pueda llamar a María la Madre de Dios. Pero al verdadero cristiano que cree que "el verbo se hizo carne" (Jn 1,14), la expresión Madre de Dios le parece una de las expresiones más hermosas que ha podido inventar la pobre lengua humana. Hermosa y a la vez verdadera.

Muchas veces decimos a lo largo de la vida "Santa María Madre de Dios", ¿no nos damos cuenta que al decirlo estamos haciendo no solo un acto de devoción a María sino también un acto de fe en la verdad más importante de la fe cristiana, la encarnación, el hacerse carne humana del Hijo de Dios?.

Juan Manuel Marrero Duarte
Vice-Hermano Mayor