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 LA LEYENDA DE LA VERA CRUZ EN EL ARTE

Alfredo García Portillo

Se trata de uno de los temas predilectos de la religiosidad popular y de las cofradías laicas franciscanas. Procedente de fuentes hagiográficas medievales, fue codificada en el siglo XIII por Jacobo de la Vorágine en la Leyenda Áurea. La cruz como centro de vida espiritual, es diseñada por Taddeo Gaddi, en una pintura que podemos encontrar en el refectorio de la Iglesia de Santa Croce en Florencia “El árbol de la cruz”, composición realizada en 1333 y que según la tradición representa el Lignum Vitae.

 

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Taddeo Gaddi: El árbol de la cruz o Lignum Vitae. Basílica de Santa Croce. Florencia

Anterior incluso es una placa perteneciente a una cruz de doble cara que perteneció a la antigua colección Révoil y fue adquirida por el Museo del Louvre en 1828, se trata de “Querubín, Heraclio y Cosroes”, perteneciente a Vallée de la Mouse y está datada hacia 1160-1170 y  por lo tanto de fecha anterior a la leyenda dorada.

 

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Museo del Louvre. Esmalte sobre cobre dorado. Departamento de objetos de arte.

 

LOS GRANDES CICLOS

Pero el primer ciclo de frescos dedicado a la leyenda de la Vera Cruz se debe a Agnolo Gaddi, encontrándose en la capilla mayor de la iglesia de Santa Croce en Florencia y compuesto entre los años 1388 y 1393, siendo financiados por la familia Alberti. Se trata de un conjunto de 8 frescos entre los que cabe destacar:

·       El sueño de Constantino, dividido en tres partes, de izquierda a derecha, la adoración de Cosroe, el sueño de Constantino y la marcha a la batalla.

 

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Historia de la Vera Cruz. Agnolo Gaddi. Iglesia de Santa Croce. Florencia 

 

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El sueño de Constantino (detalle). Agnolo Gaddi. Basílica de Santa Croce. Florencia

 

·        El descubrimiento y comprobación de la Vera Cruz.

·       La preparación de la cruz: Muestra dos escenas. Mientras a la izquierda se saca la madera del lugar en el que se encontraba, en la segunda se “construye” la cruz y se prepara para la crucifixión.

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La preparación de la cruz. Agnolo Gaddi. Basílica de Santa Croce. Florencia.

 

·       La decapitación de Cosroe y entrada de Heraclio en Jerusalén, que narra simultáneamente tres escenas. En la parte inferior izquierda del cuadro, podemos contemplar la decapitación de Cosroe, hacia el centro y en la parte superior, Heraclio no puede entrar en Jerusalén y a la derecha, se refiere la entrada con el emperador ya a pie y sin las ropas y pompa con que pretendía hacerlo.

 

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 Decapitación de Cosroe y entrada de Heraclio en Jerusalén. Agnolo Gaddi.

Basílica de Santa Croce. Florencia

 

También en Italia, concretamente en Volterra, Cenni di Francesco, discípulo del anterior realiza un nuevo ciclo dedicado a la leyenda de la Vera Cruz.

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Detalle de “La matanza de los inocentes” por Cenni di Francesco. Capilla de la Vera Cruz. Volterra

A Piero De Benedetto Dei Franceschi, más conocido como Piero della Francesca, se debe una obra maestra: los frescos en San Francisco de Arezzo, en ellos se recrea la leyenda de la Vera Cruz, además en éstos Piero introduce junto al tema sagrado referencias precisas a sucesos político-religiosos que socavaban la iglesia, llamada a reaccionar ante la avanzada turca con una cruzada que reafirmara su unidad y superioridad.

De hecho el cardenal Bessarione, máximo defensor de la cruzada contra los turcos, aparece como Salomón en el encuentro de Salomón con la reina de Saba, la historia alcanza así también un valor propagandístico.

Encargados en un primer instante por la familia Bacci, la más rica de Arezzo, al florentino Bicci di Lorenzo, éste falleció al poco de comenzar la obra. Probablemente Piero comienza por la primera luneta e hiciese completar la primera bóveda por un ayudante, más tarde realizaría toda la capilla auxiliado con dos grupos de ayudantes. En la composición del ciclo cabe destacar a Giovanni de Piamonte, realizándose entre los años 1452 y 1459.

Está considerada como su obra capital, como era habitual en la decoración mural de la Toscana desde la época de Giotto, los frescos se sitúan en el presbiterio, llenándolo por completo, en base a largas escenas horizontales que se sitúan unas sobre otras, en todos utiliza enormes figuras estáticas, con los volúmenes subrayados por la luz y con gran dominio del escorzo, como se evidencia en los caballos que realiza para las batallas. Por el empleo de luz nocturna, es preciso resaltar el fresco “El sueño de Constantino”, considerado por muchos como precursor del tenebrismo.

 

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Iglesia de San Francisco en Arezzo. Vista general, al fondo, se

observan las pinturas pertenecientes al ciclo de la Vera Cruz. 

El ciclo de frescos, se encuentra enriquecido con otras aportaciones que no pertenecen a la leyenda dorada, pero que plantean relación con la verdadera cruz, asi nos encontramos con:

  • La muerte de Adán:
    • Adán, que ha llegado a la edad de novecientos treinta años, está próximo a morir y ruega a su hijo Seth que vaya ante el arcángel San Miguel y le pida “el óleo de la misericordia”, el arcángel se lo niega y en su lugar le da las semillas del árbol del pecado, que debe depositar en la boca de Adán. Seth a su muerte deposita los granos bajo su lengua y de allí nacerá el árbol de la Vera Cruz. A su muerte su descendencia se sitúa alrededor de su cadáver.
  • La adoración del madero sagrado y el encuentro de Salomón con la reina de Saba:
    • El árbol nacido sobre la tumba de Adán, ha llegado hasta los tiempos de Salomón, el rey ordena que sea cortado, pero su madera no se acomoda a ningún empleo, resultando siempre o demasiado grande o demasiado pequeña, los artesanos airados deciden colocar la madera en un lugar donde hay un estanque llamado Siloé, para que sirva de puentecillo a los viandantes.
    • La reina de Saba, tiene una visión y realiza entonces una profecía indicando que sobre ese madero se crucificará al Redentor, se niega a pisarlo y se postra a orar ante él. Inmediatamente tiene lugar el encuentro con Salomón.
    • Los dos episodios principales están separados por el madero y ello lleva en sí un sútil mensaje: la alegoría de la reconciliación de las dos Iglesias, la de Oriente y la de Occidente.
  • El traslado del sagrado madero: 
    • Salomón hace enterrar al madero en las entrañas más profundas de la tierra al enterarse por la reina de Saba, pues ve en ello la desaparición del reino de Israel.

El resto de los episodios tratados por Piero, ya han sido comentados con anterioridad:

  • El sueño de Constantino.
  • La batalla entre Constantino y Majencio o La victoria de Constantino.
  • El suplicio del Hebreo.
  • Hallazgo de las tres cruces y comprobación de la Vera Cruz
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  • La batalla de Heraclio y Cosroe
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Fresco de la victoria de Constantino por Piero della Francesca (Iglesia de San Francesco en Arezzo)
  • La exaltación de la cruz.
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Otro ciclo de representaciones de la Verdadera Cruz las encontramos en Venecia, pero éstas se alejan de la historia de la leyenda dorada:

 

La cofradía de la Escuela Grande de San Juan Evangelista de Venecia, llamó a los más renombrados pintores venecianos del período con el objeto de que realizasen nueve pinturas a colocar en el Gran Hall de entrada, sobre los milagros de la verdadera cruz, o más bien de fragmentos de la verdadera cruz. El fragmento en cuestión al que se hace referencia fue donado por un hermano, Philip de Mezieres, Canciller del rey de Chipre y Jerusalén en 1369. Estos artistas fueron: Pietro Perusino, Vittore Carpaccio, Gentile Bellini, Giovanni Mansueti, Lazaro Bastiani y Benedetto Diana.

El óleo pintado por Perugino está perdido, sin embargo sobreviven los ejecutados entre 1496 y 1501, que conocidos como “teleri”, se encuentran en la Academia Veneciana.

En 1474, se ejecuta el oleo Milagro de la reliquia de la verdadera cruz en el campo de San Lio, por Giovanni Mansueti, hoy en la Galería de la Academia. El suceso que relata tiene lugar durante le funeral del miembro de la cofradía encargado de la reliquia a lo largo de su vida.

  • Vittore Carpaccio recibe un encargo importante, dentro de sus ciclos decorativos, el de la Scuola Grande di San Giovanni Evangelista para donde pintó El milagro de la reliquia de la Santa Cruz, hoy en la Galleria dell'Accademia veneciana.

 

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En ambiente veneciano se desarrolla este cuadro de Carpaccio, hoy en la Academia.

  • La obra más famosa de Gentille Bellini es el milagro de la cruz, encargada por la Scuola de San Juan Evangelista y formaba parte de una serie dedicada a la exaltación de la Santa Cruz que guardaba la cofradía. Bellini presenta el momento del hallazgo, recogiendo los monjes la reliquia en un canal. Destacan la ambientación arquitectónica y los personajes sobre el tema central, que se ha convertido en secundario. La obra interna al espectador en el ambiente del Quattrocento. Destaca la iluminación que servirá de base a la generación siguiente, encabezada por Tiziano.

Dentro del citado ciclo encontramos también la obra de Benedetto Diana, Milagro de la reliquia de la verdadera cruz.

 

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Completa la colección el cuadro de Lázaro Bastiani

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Pero dentro de las fronteras españolas hay ciertas obras de entidad, entre las que cabe citar “El tríptico de la verdadera cruz”, del museo de Bellas Artes de Valencia y La invención de la Santa Cruz, de Pedro Berruguete en el retablo de Paredes de Nava.

 

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 Pedro Berruguete: La verificación de la cruz. Paredes de Nava

Más es de todo punto importante un ciclo dedicado a la Vera Cruz, que por razones de interés artístico y de cercanía conviene estudiar, se trata del ciclo de pinturas de la Vera Cruz, realizado por el maestro Francisco de Herrera el Viejo para la cofradía de la Vera Cruz de Sevilla.

           

Contaba Francisco de Herrera unos 25 años, cuando recibió el que sería su primer encargo independiente y de gran entidad, se trataba del ciclo narrativo y de exaltación de la cruz para la capilla de la cofradía sevillana de la Vera Cruz, erigida en el Convento Casa Grande de San Francisco de la citada ciudad. Se lo solicitan los mayordomos de la citada corporación en fecha 8 de junio de 1614 y se le indica que el ciclo debe constar de 12 lienzos. La obra estará finalizada en 1616, si bien se conoce que el artista recibió cantidades a cuenta aún en 1617 y 1618.

Francisco de Herrera, contraviniendo incluso claúsulas del contrato, decidió por si mismo el tamaño de los lienzos, ya que fue un artista que cultivaba muchas técnicas (pintura, grabado, retablo, arquitectura, talla…)  y probablemente tuvo en cuenta tanto su localización en la capilla, como la iluminación que tendrían, detalle este último que le provendría de su padre que era iluminador. Los motivos de los lienzos fueron posiblemente ideados por los propios franciscanos e incluían las representaciones alusivas a la invención y exaltación de la cruz tras la crucifixión de Cristo, por lo que los episodios de Salomón y la reina de Saba habían sido eliminados. Por otra parte el episodio de la reconquista de la verdadera cruz por Heraclio ante Cosroe, fue suprimido y en su lugar se situaron dos historias españolas entroncadas con la Santa Cruz: “La aparición de la Cruz de Caravaca” y “El cardenal Cisneros en la batalla de Orán”, tres lienzos  más completaban el ciclo: “”Los doctores y Padres de la Iglesia que defendieron y escribieron sobre el misterio de la Purísima Concepción de María”, “Cristo resucitado portando la cruz” y una “Nuestra Señora”.

Pero cuando las tropas napoleónicas invaden Sevilla, se pierden las pinturas, ignorándose su destino final, pues siendo requisados por el ejército de Napoleón en 1810, pasaron a los depósitos de los Reales Alcázares Sevillanos. Al parecer con posterioridad las pinturas vuelven a su emplazamiento habitual, pero en 1841 con la demolición del convento y al extinguirse la cofradía, se reparten sus posesiones, pasando gran parte de sus bienes al Palacio Arzobispal, lugar en el que en el despacho de recepciones, se encontró hace años el lienzo de Nuestra Señora. En el año 1960, un hermano de la Santa Caridad donó a la misma un importante lienzo que pertenece al ciclo, se trata de “In hoc signo vinces”, que describimos más abajo, ésta y la indicada anteriormente son las únicas telas hasta la fecha conservadas del significativo ciclo.

El ciclo completo, cuyos temas pueden conocerse a través de una descripción – inventario, redactada en el s. XVII y copiada por el Conde la Viñaza en el siglo XIX,  estaba compuesto por:

  • Nuestra Señora con las dotadas a sus pies: Es uno de los dos lienzos conservados, se encuentra en el palacio arzobispal hispalense y tiene unas medidas de 189 x 147 cm. De composición triangular, representa a Nuestra Señora y a sus pies monjas y huérfanas socorridas por la cofradía y que portan el escudo de ésta: una cruz y las cinco llagas. Se refiere pues a una de las instituciones de las que era depositaria la hermandad.
  • Cristo Resucitado: Lienzo pareja del hallado en el Palacio Arzobispal y que mostraba a “Cristo resucitado con la cruz y a sus pies cautivos que esta Capilla con su limosna redimía”
  • El sueño de Constantino, relata una historia, según la versión del doctor don Martín Carrillo: Constantino padecía lepra en un grado elevado y sus médicos le indicaron que para sanar debía bañarse con la sangre de varios niños, para lo que tenía en su palacio 30, pero Constantino compadecido de los lamentos de sus madres y de los propios niños, decide no seguir el consejo de los médicos y reparte una gran cantidad de dinero entre las madres, mandándolas ir. A la noche siguiente tuvo un sueño en el que San Pablo y San Pedro le indican que vaya a buscar a San Silvestre al monte Sorait. Llegado San Silvestre procede a lavarlo y la lepra desaparece. Constantino se bautiza y dedica su palacio para templo de Dios.
  • Doctores y Padres de la Iglesia: al parecer hacía pareja con el anterior, siendo los dos de medio punto y representaba a las personas, profesores y doctores, que escribieron sobre el misterio de la Purísima Concepción.
  • In hoc signo vinces: Bajo este signo vencerás, representaba el ya comentado episodio del sueño tenido en vísperas del combate contra Majencio, éste lienzo de 270 x 240 cm, se encuentra hoy día en el zaguán del Hospital de la Santa Caridad de Sevilla. Herrera recurre a una columna para dividir el espacio pictórico en dos escenas, a la derecha Constantino está arrodillado, mientras en un segundo plano se deja ver la figura de Cristo con la cruz a cuestas. En la zona de la izquierda, los centuriones ven la cruz en el cielo.
  • Batalla de Constantino contra Majencio: Recreaba la batalla en la que mueren ahogados tanto los combatientes de Majencio, como él mismo.
  • Batalla de Constantino contra Licinio: Constantino y sus soldados se dirigen con cruces en sus manos a luchar contra Licinio, éste es capturado pero no es condenado a muerte por la intervención de Constancia, hermana de Constantino y mujer de Licinio. El emperador le permite continuar con vida, pero como ciudadano en Nicomedia. 
  • Aparición de la cruz de Caravaca: Este es uno de los episodios que como hemos comentado sustituye a la derrota y decapitación de Cosroe por Heraclio. La historia en la que se basa podemos resumirla así: estando don Ginesio Pedro Chirinos, eclesiástico de Cuenca preso del rey Zeguteo, sucedió un milagro, ello se debió a que el rey moro quiso que todos los cautivos realizaran su oficio, para lo que mandó traer todo tipo de herramientas y objetos, cuando tocó el turno a don Ginesio, éste mandó por ropas eclesiásticas para comenzar la misa, pero al hacerlo comprobó que étas no llevaban la cruz, paró entonces la celebración y ante el asombro general bajaron del cielo dos ángeles que portaban una cruz de dos brazos que le sirvió de pectoral, a la vista de estos prodigios, tanto la reina como sus hijos se convirtieron.
  • El cardenal Cisneros en la batalla de Orán: Sustituto también de la derrota de Cosroe ante Heraclio, relataba como hallándose ante la ciudad de Orán, en pos de su conquista, el cardenal Cisneros y faltándole tiempo para ella, se detuvo el Sol, dándole luz hasta que se produjo su victoria. 
  • Fundación de la ciudad de Elenapolia: Podría tratarse de la fundación de Constantinopla tras el hallazgo de la Cruz, aunque existen dudas al respecto. 
  • Reedificación del templo de Jerusalén por Juliano el apóstata: Relata la historia del templo y los judíos que se convierten al ver los prodigios que se obran cuando el templo construido no es cristiano.
  • Invención de la Vera Cruz: Se trata del conocido relato en el que Santa Elena aplica la cruz a un difunto que resucita.

 

BIBLIOGRAFÍA ESENCIAL:

(1)   La leyenda dorada. Santiago de la Vorágine. Alianza Editorial.

(2)   Piero della francesca. Kenneth Clark. Alianza Forma. 1995.

(3)   Francisco de Herrera el Viejo. Antonio Martínez Ripoll. Excma. Diputación Provincial de Sevilla. 1978.

(4)   La obra completa de Piero della Francesca. Pierluigi de Vecchi. Noguer Rizzoli Editores. Editrial Noguer, S.A. Barcelona – Madrid. 1974.

(5)   Piero della Francesca. Kenneth Clarck, Carlos García Peña. Alianza Editorial.

(6)   Historia y Arte en la Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla. María de las Nieves Concepción Álvarez Moro. Publicaciones del Centro Asturiano en Sevilla. Sevilla.1998.

(7)   La obra pictórica completa del Veronés. Remigio. Noguer Rizzoli Editores. Editrial Noguer, S.A. Barcelona – Madrid. 1976.

(8)   La obra pictórica completa de Tiziano. Francesco Valcanover. Noguer Rizzoli Editores. Editrial Noguer, S.A. Barcelona – Madrid. 1971.

(9)   La obra pictórica completa de Tiépolo. Anna Pallucchini. Noguer Rizzoli Editores. Editrial Noguer, S.A. Barcelona – Madrid. 1976.

(10) La obra pictórica completa de Rafael. Pierluigi de Vecchi. Noguer Rizzoli Editores. Editrial Noguer, S.A. Barcelona – Madrid. 1968.

(11) Miguel Angel y Rafael en el Vaticano. Edizioni Musei Vaticani. 2001.

(12) El convento de San Francisco Casa Grande de Sevilla. María José del Castillo Utrilla. Colección Arte Hispalense. Diputación Provincial de Sevilla. 1988.

 

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* Las Mujeres en la Cofradía de la Vera-Cruz.
* Juan Gómez de Figueroa y los Mecenas de Vera-Cruz en el siglo XVIII.