Catástrofe

¿Cómo se produjo el accidente?

La central de Chernobyl se terminó de construir en diciembre de 1983. Estaba formada por cuatro reactores BRMK de 1000 MW de potencia cada uno. La misma era considerada un emblema en cuanto a seguridad, hasta tal punto que B. Semonov, director del Departamento de Seguridad de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), escribió en el Boletín de la OIEA publicado en junio de 1983 que “un accidente serio con pérdida de refrigerante es prácticamente imposible en las centrales del tipo BRMK”. Pero, lo imposible sucedió, el 26 de abril de 1986, la central nuclear de Chernobyl, en la antigua Unión Soviética ha protagonizado el peor accidente que nunca ha ocurrido en una planta nuclear.

Ese día, unas explosiones en uno de los reactores nucleares arrojaron grandes cantidades de material radiactivo a la atmósfera. Esta radiación no solo afectó a las cercanías sino que se extendió por grandes extensiones del Hemisferio Norte, afectando especialmente a los países de la antigua URSS y a los del Noreste de Europa.

Dicho accidente fue provocado por una combinación de fallas humanas y de diseño de la planta, que tuvieron origen en una serie de pruebas que, con el fin de mejorar la seguridad, se iniciaron en el reactor. La idea era verificar que la inercia de una turbina era suficiente si se producía una interrupción abrupta de la alimentación eléctrica, para que los generadores mantuvieran en funcionamiento al sistema de refrigeración hasta que arrancasen los generadores diesel de emergencia. Estas pruebas en la unidad 4 de la central se intentaron luego de haberlas realizado exitosamente, en la unidad número 3 y necesitaban llevar al reactor a un 30% de su potencia de funcionamiento (3200 MW térmicos). 

El 25 de abril, a la 01:00 se comenzó a bajar potencia y a las 13:00 h. el reactor alcanzo un 50 % de la misma, momento en que se desconectó una de las dos turbinas, entonces las autoridades del sistema pidieron que se lo mantuviera por necesidades de la red eléctrica. La central quedó esperando la autorización para iniciar la experiencia, la misma llego a las 23:00 h. A las 23:10 se bajó la potencia del reactor. En un PRIMER ERROR operativo la potencia se bajó a un 1 %, lo que provocó la condensación del vapor presente en el núcleo, y como el agua absorbe más neutrones que el vapor, esto introdujo reactividad negativa.

Si la “reactividad” es cero, la reacción en el núcleo se auto sostiene y la población neutrónica se mantiene constante; entonces, se dice que el reactor está crítico. Si es positiva, la población neutrónica crece y, por lo tanto, la potencia del núcleo aumenta, pero si es negativa la población neutrónica disminuye y el reactor tiende a apagarse. Además en el momento en que bajó la potencia del reactor la concentración de Xe131 subió, introduciendo un fuerte aporte negativo adicional de reactividad. Esto preocupó a los operadores, dado que el reactor se apagaría, y en un SEGUNDO ERROR decidieron extraer todas las barras de control del núcleo, algo que no estaba permitido por los manuales de operación porque dichas barras de control absorben los neutrones excedentes, manteniendo al reactor estable o crítico. Su remoción introduce reactividad positiva, tal acción fue posible porque el diseño no contemplaba el enclavamiento del mecanismo. Con el reactor operando prácticamente sin barras, se alcanzó un 7 % de potencia, en un estado de alta inestabilidad.

El reactor poseía un sistema automático de control de caudal por los canales que al advertir la baja potencia hubiese tendido a la parada del mismo. En un TERCER ERROR los operadores desconectaron el sistema de parada por caudal e iniciaron el control manualmente. Dicha tarea también fue posible por la falta de enclavamiento del sistema. En ese momento, todo el refrigerante estaba condensado en el núcleo. A las 1:23:04 h. del 26 de abril de 1986, se tomó la decisión de desconectar la turbina de la línea de vapor para iniciar la prueba, pero para poder llevarla a cabo, los operadores incurrieron en un CUARTO ERROR desconectando los otros sistemas de emergencia. Al desconectar la turbina, las bombas comenzaron a alimentarse por la tensión provista por el generador durante su frenado inercial. La tensión fue menor y las bombas trabajaron a menor velocidad. Entonces, se formaron burbujas de vapor en el núcleo, insertando una altísima reactividad incurriendo en un brusco incremento de potencia.

A las 1:23:40 h., el operador quiso introducir las barras de corte., pero para ese momento, el reactor superaba varias veces su potencia nominal. La presión en los tubos subió rápidamente, lo que provocó su ruptura generando una explosión que levantó el blindaje de la parte superior del núcleo. Algunos fragmentos de combustible y grafito en llamas, fueron lanzados hacia afuera, cayendo sobre el techo de turbinas adyacentes provocando gran cantidad de incendios. A las 5:00h., los bomberos habían apagado en su mayoría, perdiendo muchos sus vidas por la sobre exposición.

Luego de fracasar en su intento de inundar al núcleo, los soviéticos decidieron cubrirlo con materiales absorbentes de neutrones y rayos gamma (plomo, sustancias boradas, arena, arcilla, dolomita). Del 28 de abril al 2 de mayo, se dedicaron a hacerlo desde helicópteros. Cavaron un túnel por debajo de la central, para introducir un piso de hormigón y evitar la contaminación de las napas de agua subterránea. Así consiguieron que cesaran las grandes emisiones de material radiactivo. El reactor fue finalmente recubierto con un “sarcófago” de hormigón, que provee un blindaje suficiente como para trabajar en los alrededores. Para evacuar el calor residual, se instalaron ventiladores y filtros.

¿Cuáles fueron y son sus consecuencias?

Toda la población en un radio de 30 kilómetros fue evacuada. Catorce años después cerca de 375.000 personas aún no han podido regresar a sus hogares. La ciudad de Pripiat, de 50.000 habitantes antes del accidente, hoy está abandonada, y en la llamada zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor de Chernobyl sólo habitan 556 ancianos que no tienen otro lugar a donde ir o no se han adaptado a vivir fuera de sus pueblos de origen. Un total de 105.000 km2 presentan una contaminación superior a un curio por km2, y hay 825.000 personas viviendo en áreas con más de 5 curios/km2. Según estudios un área del tamaño de Holanda ha quedado inutilizable permanentemente para usos agrícolas. La mayoría de las 31 personas muertas inmediatamente, trabajadores de la central y bomberos que acudieron a apagar el incendio, están enterradas en el cementerio de Mitinskoe. Cerca de 800.000 personas, los liquidadores, participaron en la construcción del sarcófago que envuelve el reactor o en las tareas de descontaminación y limpieza, recibiendo altas dosis de radiactividad, superiores a la dosis máxima admisible reconocida internacionalmente para la población normal. Según el gobierno de Ucrania, más de 8.000 liquidadores han muerto, y otros 12.000 están seriamente afectados por las radiaciones. 

En Rusia el 38% de los 300.000 liquidadores padecen enfermedades a causa de las radiaciones recibidas, según el propio gobierno ruso.

Una de las consecuencias de la catástrofe de Chernobyl fue la absorción por el organismo de miles de personas de grandes cantidades de yodo-131 y cesio-137. El yodo-131, aunque tiene una vida corta, se acumula en la glándula tiroides, causando hipertiroidismo y cáncer, sobre todo en los niños. El cesio-137 tiene una vida media de 30 años, por lo que sus efectos aún se harán notar. El ADN de las células germinales que transmiten la información genética fue dañado por la radiactividad.

Las secuelas de Chernobyl perdurarán durante varias generaciones. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) en 1995 el cáncer de tiroides en Bielorrusia era 285 veces más frecuente que antes de la catástrofe, y las enfermedades de todo tipo en Ucrania eran un 30%  superiores a lo normal, debido al debilitamiento del sistema inmunológico causado por las radiaciones. En la región de Gomel, en Bielorrusia, los cánceres de tiroides entre la población infantil se han multiplicado por cien, y el número de casos no para de aumentar. Las leucemias empiezan a aparecer, sobre todo entre los liquidadores; la tuberculosis es una de las enfermedades que más ha crecido entre las personas afectadas. Las aberraciones cromosomáticas, precursoras de leucemias y cánceres, han sido igualmente detectadas, al igual que enfermedades del sistema endocrino, nervioso, digestivo y cardiovascular, así como las cataratas. Según el profesor Alexander Ivanovich Avramenko, jefe del Departamento de Protección de la Salud de Kiev, “la morbilidad general ha aumentado un 30%, la hipertensión se ha triplicado, la isquemia cardiaca se ha incrementado un 103%, las úlceras un 65,6%, la diabetes un 61%, y los ataques cardíacos un 75%. Los niños están entre los más afectados, y son muchos los que padecen cánceres de tiroides, hígado y recto”;.

Las malformaciones entre los recién nacidos se han duplicado en los últimos años. El 40% de los niños expuestos a altos niveles de radiación cuando tenían menos de un año desarrollarán cáncer de tiroides. Este tipo de enfermedades continuaran apareciendo en los próximos 30 años. Los efectos de Chernobyl causarán a largo plazo decenas de miles de muertes, y algunos autores calculan que pueden producirse más de un millón de casos de cáncer, sobre todo en Bielorrusia, Ucrania y Rusia.

El río Pripiat llevó la radiactividad a su afluente, el río Dnieper (el tercer río europeo por su caudal) que desemboca en el Mar Negro. El agua contaminada por los residuos radiactivos puede llegar a afectar a unos 30 millones de personas, más de 9 millones beben agua contaminada, y otros 23 millones de personas comen alimentos regados con aguas radiactivas o peces con niveles inaceptables de radiactividad. Las balsas y pequeños embalses construidos para retener las aguas contaminadas a la larga agravaron el problema, pues fueron rebasadas al caer las primeras lluvias intensas. Los peces del lago Kojanovskoe, en Rusia, presente niveles de radiactividad 60 veces superiores a los límites de seguridad de la Unión Europea, llegando a alcanzar los 40.000 bequerelios de cesio-137 por kilogramo.

Las cifras oficiales del gobierno ucraniano cifraban en más de 100.000 las víctimas mortales que se habían producido hasta la fecha. En la actualidad hay un consenso en situar la cifra de muertos entre 8.000 y 10.000 personas. Entre las victimas se encuentran las que trabajaron en la extinción del incendio, la construcción del sarcófago y la descontaminación de la tierra. Además se espera que unas 500.000 personas podrán verse afectadas por cánceres de diferentes tipos en los próximos diez años, muchos de ellos muy lejos de donde se produjo el accidente.

El desastre de Chernobyl está marcado en gran medida por la imperante necesidad de seguir estudiando las enormes consecuencias alargo plazo de esta catástrofe. Hace veinte años, el término ‘átomo pacífico’ y con ello el de ‘seguridad nuclear’ desapareció entre la nube negra que surgió de las llamas del reactor nuclear número 4 de la central nuclear de Chernobyl,  La catástrofe tecnológica más importante y de mayor alcance de la historia de la  humanidad ocurrió en una pequeña ciudad ucraniana sobre el río Pripyat. De repente el nombre de Chernobyl pasó a formar parte de la historia de la infamia de la humanidad.

Veinte años después, varios millones de personas (según diferentes estimaciones, de 5 a 8 millones) residen aún en zonas que seguirán estando altamente contaminadas por la fuga radiactiva de Chernobyl durante muchísimos años más. Sólo teniendo en cuenta que la vida media del principal elemento radiactivo liberado, aunque ni mucho menos el único, el cesio-137 (137Cs), es de algo más de 30 añoslas consecuencias radiológicas (y con ello para la salud) de este accidente nuclear continuarán dejándose sentir durante siglos.

Este accidente de carácter verdaderamente global provocó su mayor impacto en las tres repúblicas vecinas de la antigua Unión Soviética, los países ahora independientes de Ucrania, Bielorrusia y Rusia. Pero los impactos del desastre se extendieron mucho más lejos. Más de la mitad del cesio-137 liberado como resultado de la explosión fue transportado a la atmósfera kBq/m2)2, límite por encima del cual se define un área como ‘contaminada’ y se imponen en ella restricciones de todo tipo. Cantidades de radiactividad menores, pero importantes, provocadas por la fuga de Chernobyl, Se habla de 45.260 km2 de suelo contaminado ( >1 Ci/km2)3.A pesar de la extensión geográfica y de la gravedad de la contaminación provocada por el accidente, bien documentada, la magnitud total del impacto sobre los ecosistemas, la salud humana, la economía y las estructuras sociales sigue siendo desconocida.

No obstante, en todos los casos se considera que estos impactos serán considerables y duraderos. Aunando contribuciones de numerosos científicos, investigadores y profesionales de la salud, incluyendo muchos de Ucrania, Bielorrusia  este informe se ocupa de uno de estos aspectos, que es la naturaleza y el alcance de las consecuencias a largo plazo de esta catástrofe para la salud humana. Otros elementos radiactivos liberados, como el plutonio-239 (239Pu), tienen un periodo de vida media mucho más largo. En el caso del plutonio-239 es de cerca de 25.000 años. De forma simplificada, se puede decir que la vida radiactiva total de un elemento es 10 veces su periodo de vida media. Por eso en el caso del cesio-137, cuyo periodo de vida media es de algo más de 30 años, estaríamos hablando de más de 300 años amplio, dependiendo concretamente de las variables que se tengan en cuenta para su cómputo.

El estudio epidemiológico más reciente, publicado bajo los auspicios de la Academia de Ciencias Rusa, sugiere que la escala del problema podría ser muchísimo mayor de la prevista por los estudios publicados hasta la fecha. Por ejemplo, en el informe del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) de 2005, se habla de 4.000 muertes adicionales como consecuencia del accidente de Chernobyl. Las cifras publicadas más recientemente sugieren que sólo en Bielorrusia, y Ucrania el accidente causó alrededor de 200.000 muertes adicionales entre 1990 y 2004. En total, los datos disponibles, revelan una elevada discordancia en las estimaciones del incremento de la tasa de mortalidad causada por el accidente de Chernobyl, poniendo en evidencia las enormes  incertidumbres que rodean a la información sobre la magnitud del impacto del accidente de Chernobyl. En este informe se incluyen datos que no han sido publicados antes de forma internacional. Junto con toda la documentación publicada hasta la fecha, estos datos indican que las cifras oficiales de la industria nuclear (ej. La evaluación del OIEA 2005) sobre morbilidad (incidencia de la enfermedad) y la mortalidad ocurridas como resultado directo de la contaminación radiactiva emitida por Chernobyl subestiman en gran medida la magnitud del impacto del accidente tanto a nivel local como internacional. Se han observado los efectos más graves en la salud en cuatro grupos de población: Trabajadores de limpieza tras el accidente, o ‘liquidadores’, incluyendo personal civil y militar reclutado para llevar a cabo las tareas de limpieza y de construcción de la cubierta de protección del reactor;   Evacuados de zonas peligrosamente contaminadas situadas dentro de un radio de 30 km alrededor de la central; Residentes de zonas menos contaminadas (pero con niveles de contaminación aún peligrosos);  200.000 muertes debidas a Chernobyl entre 1990 y 2004 sólo en Rusia, Ucrania y Bielorrusia.

Hoy día no existe ninguna duda de que la contaminación de Chernobyl ha causado un gran aumento de la incidencia de cáncer. En particular, los cánceres son mucho más comunes entre poblaciones de las regiones altamente contaminadas y entre los ‘liquidadores’ (grupos expuestos a los niveles más altos de radiación) en comparación con los grupos de referencia (exposición relativamente baja). Entre los ‘liquidadores’ de Bielorrusia, por ejemplo, las tasas de incidencia de cáncer de riñón, vejiga, sistema urinario y tiroides subieron de manera alarmante durante el periodo de 1993 a 2003 comparado con el grupo de referencia. La incidencia de leucemia fue especialmente más alta entre los ‘liquidadores’ de Ucrania, los adultos en Bielorrusia y los niños de las zonas más contaminadas.

Otros ejemplos (aunque esta lista dista mucho de ser exhaustiva) son: Entre 1990 y 2000 se documentó un incremento del 40% de todos los cánceres en Bielorrusia, con aumentos más altos. El (52%) en la región altamente contaminada de Gomel que en las regiones menos contaminadas de Brest (33%) y Mogilev (32%).· En Rusia se produjo un exceso de la morbilidad asociada al cáncer en las regiones altamente contaminadas de Kaluga y  Bryansk en comparación con las del país en su totalidad. Por ejemplo, en la región altamente contaminada de Bryansk, la morbilidad fue 2,7 veces mayor que en los territorios menos contaminados de la región. En áreas contaminadas de la región de Zhytomir en Ucrania, el número de adultos con cáncer aumentó casi tres veces entre 1986 y 1994, de un 1,34% a un 3,91%.

  • Cáncer de tiroides

Los casos de cáncer de tiroides aumentaron dramáticamente en los tres países, algo previsible debido a la emisión de grandes cantidades de yodo radiactivo durante la catástrofe de Chernobyl. 

Por ejemplo, la incidencia de esta enfermedad en la región altamente contaminada de Bryansk durante el periodo de 1988 a 1998 era el doble de la de Rusia considerada en su conjunto, y en 2004 ya se había triplicado. Las estimaciones hablan de la posibilidad de que se produzcan más de 60.000 casos adicionales sólo en Ucrania, Bielorrusia.

Los niños que tenían entre 0 y 4 años en el momento de la exposición han sido particularmente vulnerables a este tipo de cáncer. Antes  del accidente, la incidencia de casos de cáncer de tiroides entre niños y adolescentes era de 0,09 casos por 100.000. Después de 1990 se produjo un aumento de la frecuencia a 0,57-0,63 por 100.000.

El cáncer de la glándula tiroides provocado por Chernobyl ha probado ser agresivo, y de rápida progresión hacia la formación de tumores secundarios en las glándulas linfáticas y en los pulmones, empeorando así la prognosis y llevando en muchos casos a la necesitad de intervenciones quirúrgicas múltiples. Dado el periodo de latencia particularmente largo que puede tener el cáncer de tiroides, pueden esperarse nuevos casos inducidos por Chernobyl durante las próximas décadas. Será esencial un seguimiento a largo plazo de las poblaciones ‘en riesgo’, incluyendo las que recibieron dosis relativamente bajas, para permitir una intervención médica a tiempo y eficaz.

  • Leucemia

En 1990 y 1991 se observaron por primera vez unas tasas más altas de leucemia aguda entre los ‘liquidadores’ bielorrusos. Desde 1992 se ha detectado un aumento considerable de la incidencia de todo tipo de leucemias entre la población adulta de Bielorrusia en su totalidad. En Ucrania, la frecuencia de cánceres malignos de sangre fue notablemente mayor que en periodos anteriores a la catástrofe en las cuatro zonas más altamente contaminadas de las regiones de Zhytomyr y Kiev, durante los más de 60.000 casos previstos en los próximos años de cáncer de tiroides sólo en las tres republicas ex soviéticas.

La leucemia infantil superó notablemente las tasas medias de Rusia en la región de Tula durante el periodo posterior al accidente de Chernobyl, especialmente entre niños de 10 a14 años. En Lipetsk, los casos de leucemia aumentaron 4,5 veces en el periodo entre 1989y 1995. Algunos datos sugieren un mayor riesgo de leucemia incluso para los niños expuestos a la radiación cuando estaban en el vientre materno. Otros tipos de cánceres Se ha observado un aumento de los casos de cáncer de las vías respiratorias en mujeres procedentes de las zonas más contaminadas de la región de Kaluga. Desde 1995 en adelante se ha detectado también un aumento de los casos de cáncer de estómago, pulmones, mama, recto, colon, tiroides, médula ósea y del sistema linfático en las zonas sud-occidentales de dicha región. En la zona de Tula se han observado unas tasas inusualmente altas de cáncer de huesos y de cánceres del sistema nervioso en niños durante el periodo que se extiende entre1990 y 1994.En las zonas más contaminadas de Ucrania, la tasa de incidencia de cáncer de mama permaneció más o menos estable, y bastante más baja que en zonas adyacentes, durante el periodo entre 1980 y 1992. Pero desde 1992 han comenzado a aumentar los casos de cáncer de mama en las zonas contaminadas. También se ha detectado en años recientes un importante aumento de la incidencia de cáncer de vejiga y del sistema urinario en las regiones contaminadas  de Ucrania.

  • Enfermedades no oncológicas

Los cambios identificados en la incidencia de enfermedades cancerígenas recogidos en estudios de poblaciones expuestas a la radiación producida por el desastre de Chernobyl son sólo un aspecto de los diferentes problemas de salud que han sido detectados. También se han detectado aumentos importantes de enfermedades no oncológicas entre las poblaciones expuestas, aunque el número de estudios es relativamente más bajo. A pesar de las dificultades para extraer relaciones absolutas causa-efecto y la relativa escasez de datos que recojan el importante impacto internacional de las emisiones de Chernobyl, los informes existentes son suficientes para dejar claro que la morbilidad y la mortalidad basadas sólo en las variaciones previstas y observadas en las tasas de enfermedades cancerígenas entre estas poblaciones, podrían subestimar de manera considerable el alcance y la importancia del impacto de este desastre sobre la salud humana.

  • Problemas del Sistema respiratorio

La exposición del sistema respiratorio humano a materiales radiactivos liberados por el accidente de Chernobyl se produjo a través de dos vías principales. En las primeras fases de emisión de la radiactividad la formación de “partículas calientes” sólidas y líquidas en forma de aerosol de diferente tamaño junto con radio nucleidos en forma gaseosa implicó que la vía inhalatoria fuera la principal vía de incorporación de radiactividad. Posteriormente, las radiaciones externas provenientes de materiales depositados fueron la causa más importante de entrada a través del sistema respiratorio de la contaminación radiactiva.

Entre los evacuados provenientes de la zona de exclusión situada dentro de un radio de 30 km de la central examinados en Bielorrusia, casi se doblaron los casos de morbilidad asociada al sistema respiratorio. Esta morbilidad resultó ser la causa de casi un tercio de los problemas observados entre los evacuados y entre los adultos y adolescentes que continuaron viviendo en las zonas contaminadas. En niños, los problemas respiratorios fueron responsables de casi dos tercios de la morbilidad documentada. En Rusia se observó una correlación positiva entre los problemas respiratorios en recién nacidos y los niveles de contaminación radiactiva en estas localidades.

Según las estadísticas del Ministerio de Sanidad ucraniano se produjo un incremento de los casos de bronquitis crónica no específica y de enfisema de 300 por 10.000 habitantes durante el año 1990 a más de 500 por 10.000 entre la población de adultos y adolescentes en 2004. En el mismo periodo casi se dobló la incidencia de la morbilidad asociada a asma bronquial hasta alcanzar los 55,4 casos por 10.000 habitantes.

Los estudios más exhaustivos realizados parecen ser los de los liquidadores implicados en tareas de limpieza y seguridad de la central tras el accidente. En este grupo se ha identificado a enfermedades pulmonares obstructivas crónicas como la bronquitis obstructiva crónica y el asma bronquial como las principales causas de mortalidad, morbilidad e invalidez. En estos casos los estudios de seguimiento han permitido vincular las observaciones exhaustivas sobre el estado de salud con los perfiles reconstruidos de las dosis de radiactividad recibidas, lo cual ha permitido documentar detalladamente el desarrollo de los problemas estudiados. Este grupo ofrece un ejemplo relativamente poco común de un grupo de población afectado por la radiación cuya evolución ha sido seguida detalladamente.

  • Trastornos del Sistema digestivo

Existe cierta evidencia de una mayor frecuencia de trastornos del sistema digestivo entre los individuos expuestos a la radiación procedente de Chernobyl. En un estudio realizado en 1995 se sugiere que la morbilidad asociada a este tipo de trastornos era 1,8 veces más alta entre los  evacuados bielorrusos y la población de las zonas contaminadas que entre toda la población de Bielorrusia en su conjunto. Entre 1991 y1996 la incidencia de úlcera péptica aumentó casi un 10% entre la población bielorrusa. En Ucrania se han realizado informes más exhaustivos. Entre 1988 y 1999 se dobló la morbilidad asociada al sistema digestivo entre la población que aún vivía en zonas contaminadas. También se detectaron más problemas en el aparato digestivo de los adultos evacuados de la ciudad de Prypyat y de la zona de exclusión situada dentro del radio de 30 km de la central que en el resto de la población. Los índices de morbilidad asociada al sistema digestivo entre los habitantes de las zonas de control estricto de la radiación eran más altos que entre toda la población ucraniana.

Lo mismo se produce entre los niños, con un aumento de los casos de trastornos asociados al sistema digestivo de más del doble entre 1988 y 1999 pasando a una incidencia de 10,1 por 10.000 habitantes. Entre los niños se observó una clara tendencia hacia el aumento de patologías digestivas, y también se detectaron problemas similares en niños expuestos a la radiación cuando aún estaban en el útero. De nuevo la incidencia se dobló. Los trastornos asociados con el sistema digestivo fueron la causa más común de mala salud entre los niños de las zonas contaminadas.

  • Trastornos del Sistema cardiovascular

La exposición a la contaminación radiactiva de Chernobyl ha estado vinculada no sólo a enfermedades malignas del sistema sanguíneo y linfático, sino también a trastornos no oncológicos del sistema vascular que han sido diagnosticados más rápidamente como resultado de la atención prestada a estos sistemas corporales por su mayor sensibilidad a enfermedades malignas.

En Bielorrusia, diez años después del accidente de Chernobyl, se detectó un aumento generalizado de enfermedades relacionadas con el sistema sanguíneo, especialmente en las zonas contaminadas. Se detectaron problemas de recuento en glóbulos blancos entre los subgrupos de población de los territorios rusos afectados por el accidente de Chernobyl.

Los estudios más exhaustivos y holísticos parecen haber sido realizados en Ucrania. Enfermedades como la arteriosclerosis precoz generalizada y enfermedades coronarias se desarrollaron más comúnmente entre los evacuados de la zona de exclusión situada dentro del radio de 30 km de la central y entre los habitantes de las zonas contaminadas con radio nucleidos, comparado con la población en general.

En las zonas contaminadas se produjo un aumento de la morbilidad asociada al sistema sanguíneo del orden de 10 a 15 veces entre 1988 y 1999. En un estudio cruzado relativamente poco común, se computaron casos de estados hemorrágicos y de ictericia congénita en recién nacidos de varias de las zonas expuestas a la radiación de Chernobyl en Bielorrusia, Ucrania y la Federación Rusa.

La conclusión fue que las tasas de estas enfermedades eran entre 4,0 y 132,9 veces más frecuentes, respectivamente, que en las áreas no contaminadas controladas.

  • Anomalías del Sistema musculo–esquelético y cutáneo

Hay relativamente poca disponibilidad de datos específicos sobre las respuestas del sistema músculo-esquelético y del tejido conectivo a la exposición a la radiación como consecuencia del accidente de Chernobyl. Esto se debe sin duda al hecho de que estos sistemas no se consideraron  como sistemas críticamente vulnerables. No obstante, los datos recogidos de áreas contaminadas de Bielorrusia y Ucrania sugieren un aumento considerable de trastornos relacionados con el sistema músculo-esquelético. Exámenes de esqueletos fetales revelaron también la existencia de Cesio-137 en los huesos y una incidencia mayor de lo esperado de anomalías. En un estudio más exhaustivo sobre salud neonatal en varias zonas contaminadas de los tres países, se sugiere una creciente tendencia a deficiencias en el desarrollo músculo-esquelético.

  • Enfermedades en el Sistema hormonal y endocrino

En 1993, más del 40% de los niños estudiados de la región de Gomel, en Bielorrusia, presentaba glándulas tiroides más grandes, mientras que en Ucrania se observaron daños de la glándula tiroides en el 35,7% de 3.019 adolescentes procedentes de las regiones de Vinnitsk y Zhytomyr que tenían entre 6 y 8 años en el momento del accidente. En dicho estudio se observó una reacción funcional primaria de la glándula tiroides en 1986 y 1987 como consecuencia del accidente, seguido de tiroiditis crónica auto inmune (1990-1992) y manifestación clínica de la enfermedad en 1992 y 1993.Entre estos niños, el 32,6% desarrolló una patología evidente de la tiroides, comparado con el 15,4% del grupo de control. La morbilidad asociada a enfermedades del sistema endocrino, desórdenes nutricionales, trastornos del metabolismo y del sistema inmunitario entre los evacuados de la zona de exclusión y entre la población de las zonas contaminadas era de más del doble comparado con la de toda la población de Bielorrusia. En 1995, entre los evacuados se presentaron2.317 casos por 100.000 y entre la población de zonas contaminadas 1.272 por 100.000, comparado con la media nacional de 583 por 100.000.

La incidencia de enfermedades asociadas al sistema endocrino entre niños procedentes de la zona de Chernobyl y de las zonas contaminadas de la región de Tula, en Rusia, se multiplicó por cinco para el año 2002, comparado con el periodo anterior al accidente. La morbilidad entre la población adulta procedente de las zonas altamente contaminadas del sur-oeste de la región de Bryansk supera en 2,6 veces la media regional. Parece que una de las respuestas generalizadas entre la población de las zonas contaminadas fue el incremento de la actividad del sistema endocrino que se estabilizó a los 5-6 años de abandonar esas zonas.

En las zonas rusas afectadas por la radiactividad procedente de Chernobyl se describieron trastornos generalizados en la producción y el equilibrio de las hormonas sexuales, y desde 1992 se observaron en los territorios contaminados de Ucrania niveles crecientes y persistentes de enfermedades auto inmunes del sistema endocrino (hidroadenitisauto inmune, tirotoxicosis y diabetes).En general se observa un gran aumento de patologías del sistema endocrino entre las poblaciones expuestas a las radiaciones de 15 Chernobyl. Dada la importancia del sistema endocrino en la modulación integral de las funciones fisiológicas, no sorprende que hayan aparecido también otras disfunciones asociadas.

  • Anomalías del Sistema Inmunológicos

El sistema inmunológico es un sistema modulado por la función endocrina, por lo que pueden esperarse problemas en él cuando se encuentra afectado el sistema endocrino. Además, la radiación ionizante puede afectar directamente a los componentes del sistema inmunológico. En Bielorrusia, en un estudio sobre el estado del sistema inmunológico sobre 4.000 hombres expuestos a pequeñas, pero prolongadas, dosis de radiación, se observó que la exposición crónica a la radiación provoca una pérdida de resistencia del sistema inmunológico a enfermedades infecciosas y no infecciosas. En diferentes estudios sobre inmunidad celular y humoral en la región de Gomel, Bielorrusia, se observa que los cambios inmunológicos desarrollados en niños crónicamente expuestos a la radiación dependen de los radio nucleidos implicados: se detectaron diferentes efectos con la exposición a niveles radiológicamente equivalentes de estroncio, cesio y otros radio nucleidos. La disminución de la inmunidad se manifestó en una reducción en el recuento de leucocitos, en la actividad de los linfocitos T y de los macrófagos, así como en forma de trombocitopenia y varias formas de anemia, observadas en las zonas rusas afectadas por la radiación de Chernobyl. Hasta 2002 se multiplicaron por 5los casos de trastornos del sistema inmunológico y metabólico en niños provenientes de partes de la región contaminada de Tula, comparado con los niveles anteriores al accidente. En Ucrania se observaron los cambios más desfavorables en niños con altas dosis de irradiación tiroidea recibidas in útero (más de 200cGy). Entre estos niños, el 43,5% desarrolló deficiencias inmunológicas comparado con el28,0% encontrado en el grupo de control.

  • Enfermedades infecciosas

Los trastornos en el sistema inmunológico pueden afectar a la incidencia y gravedad de enfermedades infecciosas entre la población. Algunas de las estadísticas recogidas después del accidente de Chernobyl sugieren que las poblaciones expuestas a la radiación pueden ser más vulnerables a las enfermedades. Se detectó que la incidencia de las infecciones congénitas fue 2,9 veces más alta que antes del accidente en recién nacidos de madres procedentes de las regiones contaminadas del distrito de Polessky, en la región de Kiev (hasta 20-60 Ci/km2); del distrito de Chechersky, en la región de Gomel (5-70 Ci/km2); y de los distritos de Mtsensky y Volkhovsky, en la región de Orel (1-5 Ci/km2 y 10-15 Ci/km2).Entre 1993 y 1997 se descubrió una mayor frecuencia de brotes del virus de la hepatitis B y C, así como una mayor propagación de los virus D y G entre 2.814 adultos y adolescentes sometidos a la radiación de Chernobyl en la región rusa de Vitebsk. Esto podría llevar a un incremento de la mortalidad por cirrosis y cáncer primario de hígado. También se dobló el nivel medio bielorruso de hepatitis vírica en zonas altamente contaminadas de las regiones16de Gomel y Mogilev más de 6-7 años después del accidente. En el resto de Rusia se detectó un aumento de infecciones por cryptos poridium , en la región de Bryansk. 
         
Los niños de áreas contaminadas se vieron afectados más frecuentemente por brotes de pneumocistosis (56,3% comparado con el 30% en el grupo de referencia).

  • Anomalías genéticas y aberraciones cromosómicas

Las frecuencias de aberraciones cromosómicas en áreas de Ucrania, Bielorrusia y Rusia contaminadas  por la radiación de Chernobyl son notablemente mayores que la media mundial. La frecuencia en la incidencia de células aberrantes y de aberraciones cromosómicas porcada 100 linfocitos en áreas contaminadas de Ucrania y Bielorrusia aumentó hasta tres veces sobre la media global. En Rusia, la frecuencia de aberraciones cromosómicas aumentó de 2 a4 veces entre los habitantes de las tierras con niveles de contaminación superiores a 3Ci/km2, mientras que un estudio realizado sobre un número de residentes ucranianos antes y después del accidente reveló un aumento de hasta 6 veces en la frecuencia de los cambios cromosómicos provocados por la radiación, un fenómeno que parece también afectar a sus hijos. Se han registrado aberraciones cromosómicas cuyo origen puede ser atribuible a Chernobyl .La mayor frecuencia de mutaciones cromosómicas se corresponde a menudo con una mayor incidencia de diversas enfermedades. Por ejemplo, se ha detectado que el aumento de aberraciones cromosómicas en linfocitos coincide con los niveles diagnosticados de trastornos psicopatológicos e inmunodepresión secundaria entre el 88% de los ‘liquidadores’ estudiados.

  • Trastornos del Sistema urogenital y sistema reproductor

Entre 1988 y 1999 se observó un aumento del doble de las enfermedades del sistema urogenital entre las poblaciones que vivían aún en las zonas más contaminadas de Ucrania. Se observó en mujeres expuestas a la radiación, un aumento de 3 veces de enfermedades inflamatorias internas, trastornos del ciclo menstrual y tumores benignos de ovarios. En otras regiones contaminadas, los casos de infertilidad e impotencia masculina han aumentado en frecuencia desde el accidente. Se han identificado cambios estructurales en los canales seminíferos y niños afectados cuando estaban en el vientre materno: el 43,5% desarrolló deficiencias inmunológicas. Más de 8-10 años después del accidente se constataba un aumento del riesgo de interrupción del embarazo entre las mujeres evacuadas de la zona de exclusión situada dentro del radio de 30 km de la central y entre aquéllas que vivían en las zonas contaminadas.

Entre los grupos con un alto nivel de exposición a radiación de Ucrania, más de la mitad de las mujeres embarazadas sufrieron complicaciones durante el embarazo (incluyendo preeclampsia, anemia, fallos en la circulación feto placentaria), mientras que en el grupo de control se produjeron complicaciones sólo en el 10%. También se observó riesgo de inhibición del desarrollo fetal en el 35% de las mujeres pertenecientes al grupo de riesgo por irradiación, es decir, 3 veces mayor que entre la población general, mientras que se detectaron complicaciones durante el parto en más de las tres cuartas partes de las mujeres del grupo de riesgo, más del doble que en el grupo de control. La acumulación de radio nucleidos en la placenta de mujeres que vivían en las zonas más contaminadas se relacionó con un escaso desarrollo de la placenta con la consecuente disminución del peso de los recién nacidos.

Los impactos de la radiación no se han limitado sólo a Rusia, Bielorrusia y Ucrania. Diversos estudios han identificado la exposición in útero a la radiación de Chernobyl como posible factor del incremento de los abortos espontáneos, bajo peso en recién nacidos y reducción de la supervivencia infantil

  • Envejecimiento prematuro

La edad ‘biológica’ aparente de los habitantes de zonas contaminadas por la radiación en Ucrania ha aumentado desproporcionadamente desde el accidente, con un aumento de la edad ‘biológica’ sobre la edad de calendario de hasta 7-9 años. En un estudio realizado sobre 306 ‘liquidadores’, estas discrepancias fueron estimadas entre 5 y 11 años. En las zonas más contaminadas de Bielorrusia, la edad media de muerte entre las víctimas por ataques cardiacos fue 8 años menor que para la población en general.

  • Daños en los Órganos sensoriales

En las zonas contaminadas alrededor de Chernobyl se detectaron trastornos oculares como cataratas (incluso entre recién nacidos), y otros problemas con mayor frecuencia que entre las regiones adyacentes menos contaminadas .Aunque los riesgos mayores se producen a mayores exposiciones, no existe umbral conocido de dosis de radiactividad por debajo del cual no se incremente el riesgo de cataratas. De igual manera se han detectado aumentos de frecuencia, entre las poblaciones irradiadas, de otros problemas oculares, como la de gradación retinal.

Conclusiones

Como puede observarse, el conjunto de evidencias relativas a los impactos en la salud de la radiación emitida durante el accidente de Chernobyl es muy complejo y diversificado, pero de gran importancia. Muchas de las características del accidente y sus consecuencias, como la incertidumbre sobre la cantidad total de radio nucleidos liberados, la distribución irregular de la radiactividad, los efectos concomitantes y secuenciales de exposiciones múltiples a varios radioisótopos, así como las limitaciones en el control médico, la diagnosis y la prevención y tratamiento de enfermedades, hacen de ello en conjunto un problema único que imposibilita el uso de métodos y estándares aplicados previamente. Una evaluación completa de las  consecuencias sobre la salud humana del accidente de Chernobyl ha probado ser una tarea casi imposible, hasta el punto de que es probable que no se conozca nunca el verdadero alcance de la gravedad y la magnitud de la morbilidad y la mortalidad causadas. Al mismo tiempo, este conjunto de impactos descritos, combinados con las diversas formasen que han sido identificados y cuantificados, subraya la necesidad de considerar todos los datos disponibles en una evaluación seria y de reflejar la diversidad de sus efectos letales y no letales. Cualquier descripción que intente presentarlas consecuencias a través de una estimación única y ‘fácil de comprender’ asociada sólo al aumento de muertes por cáncer (como la cifra de 4.000 tan utilizada por organismos como el OIEA durante 2005) llevará inevitablemente a una burda hipersimplificación de la magnitud del sufrimiento humano que ha generado este accidente. Además, mucha de la información presentada en este informe indica que tales cifras pueden subestimar notablemente la importancia del impacto producido tal como señalamos antes. Quedan muchísimas incertidumbres. Por ejemplo, existen aún muy pocos datos sobre las muertes por causas no oncológicas causadas por Chernobyl. Por otro lado, los largos periodos de latencia para el desarrollo de cánceres (en algunos casos de más de 40 años) implican que inevitablemente podrían surgir nuevos casos en el futuro. Los impactos en la salud de los niños expuestos a la radiación resultan evidentes y continuarán a lo largo de toda su vida, y posiblemente en la de sus propios hijos. La importante falta de datos en la información disponible, y las enormes discrepancias entre las cifras estimadas de incidencia y aumentos de determinados tipos de cáncer y otras enfermedades impiden dar una valoración individual, completa y verificable del conjunto de consecuencias para la salud, dejando sin respuesta aun gran número de preguntas fundamentales. De todas maneras, pueden extraerse dos importantes conclusiones.

En primer lugar, resulta vital que la comunidad internacional tenga en cuenta un conjunto de datos mucho más amplio, incluyendo los presentados en este informe, para sacar conclusiones sobre la extensión del impacto en la salud humana. En particular se deben investigar urgentemente las razones de las grandes discrepancias entre los datos más altos estimados y aquéllos aceptados por el OIEA y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En segundo lugar, en ausencia de un enfoque internacional y bien coordinado para controlarlas incidencias y tendencias de la morbilidad asociada al cáncer y a enfermedades no oncológicas en la región afectada, con un énfasis en particular en las poblaciones más contaminadas de Ucrania, Bielorrusia y de la Federación Rusa, se ha perdido una oportunidad (esperamos que sea única) de comprender a fondo las consecuencias de un desastre nuclear de tal envergadura. Además, también parece evidente que se ha perdido inevitablemente la oportunidad de intervenir en las primeras etapas con programas adecuados de supervisión médica, tratamiento y atención sanitaria a las poblaciones afectadas. En términos de comprensión profunda de las implicaciones de un accidente nuclear de este calado en la salud humana, parece que hemos avanzado muy poco comparado con lo que se sabía antes de la explosión de Chernobyl hace 20 años. Por ello resulta vital continuar, e incluso aumentar, la investigación en este campo. Lejos de ser el momento apropiado para trazar una línea de conclusiones firmes sobre el desastre y pasar a otros temas, este 20º aniversario debe ser considerado como una señal para doblar los esfuerzos internacionales con el fin de lograr identificar y controlar los impactos a largo plazo y, en la medida de nuestras posibilidades, aliviar el sufrimiento de millones de personas aún afectadas. El accidente de Chernobyl, aun con algunos puntos en común con otras catástrofes globales, es único hasta ahora. Esperamos que siga siéndolo. Esta generación ha asistido a su inicio, pero es muy improbable que veamos el fin de sus consecuencias.

Esperemos que llegue una nueva vida para el pueblo bielorruso.

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