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La Comunidad Parroquial de Nuestra Señora de la Merced, ganó el Jubileo de nuestra Hermandad

Emocionante, brillante, fervoroso... así podemos definir la hermosa jornada que vivimos el pasado 27 de febrero en nuestra Iglesia Conventual y Jubilar de San Francisco, con la visita que nos realizó la Comunidad Parroquial de Nuestra Señora de la Merced para ganar el Jubileo que otorga la concesión a nuestra Hermandad del Año Jubilar por parte de la Santa Sede por nuestro 450º Aniversario Fundacional.

Los hermanos de La Sentencia nos acercaron su mayor tesoro. El Cristo de sus corazones. El Cristo de sus devociones. Caché y el sabor de las cosas bien hechas. Las cosas que nos gustan a los cofrades. En coqueta parihuela, la imponente y señorial Imagen del Señor, la más antigua de cuantas procesionan en nuestra Semana Santa, se presentaba con túnica morada y manos atadas a su espalda, recordándonos estampas de tiempos pasados. Cuatro candelabros de guardabrisas y dos angelitos. Uno con el escapulario mercedario, y el otro, en un guiño a nuestra Hermandad y a nuestro Convento, un cordón franciscano.

La Merced llegaba a San Francisco. El Barrio de Santa María se presentaba en nuestro templo con el sello grande de Hermandad de barrio. Una nutridísima representación de hermanos y devotos. Representantes de la Esclavitud de la Merced, Hermandad de La Sed y Cigarreras. Del Barrio al Centro. Gitanos canasteros bajo naranjos franciscanos de azahar. No hay Cornetas, hay Música de Capilla. Pero El Barrio es El Barrio y a donde va Jesús va su gente.

En torno a las 21 horas llegaba la comitiva a nuestra Plaza. Los sones de "Nihil tibi et justo illi", de NHD Roberto Domínguez Domínguez, sonaba justo cuando el Señor enfilaba la Puerta Santa. Allí fueron recibidos por la Junta de Gobierno de nuestra Hermandad, junto a nuestro Director Espiritual, y los Hermanos Mayores del Nazareno del Amor y Jesús Caído, Javier Iglesias y Pedro Reynoso respectivamente. Y así se plantó el Cristo, ante la atenta mirada emocionada de todos. Tras el rito de bienvenida, el cortejo cruzaba la Vía Sacra hasta nuestra Capilla Jubilar, donde la historia se hizo historia. Ante el Santísimo Cristo de la Vera+Cruz y Nuestra Señora de la Soledad acogimos fraternalmente a todos. Dio comienzo la ceremonia para ganar el Jubileo, con las preces, Oración del Año Jubilar y Bendición Solemne con el Santo Lignum Crucis.

Nuestro Hermano Mayor agradeció públicamente el gesto y mostró su alegría por esta visita, que servirá sin duda para estrechar más aún los lazos de unión. Solicitó a nuestro Vice Hermano Mayor, Juan Manuel Marrero Duarte, que le entregara al Hermano Mayor de la Sentencia, Benito Moya, la Patente acreditativa. Así mismo, también se les entregó a la Comunidad Parroquial y a la Esclavitud de Nuestra Señora de la Merced.

Benito Moya tomó la palabra y agradeció también la acogida recibida, haciendo entrega de un cuadro como recuerdo de este día. Y para hacer aún más grande la generosidad de nuestras Hermandades, un donativo para la Bolsa de Caridad de nuestra Hermandad. Gestos que hacen grandes a nuestras Cofradías.

Tras las firmas en el Libro Jubilar de la Hermandad, se ponía en marcha el cortejo para dar inicio al rezo del Vía Crucis, realizándo la I Estación en el crucero junto a los hermanos de Jesús Caído. La II tuvo lugar en la Capilla del Nazareno del Amor, que se encontraba aún en Devoto Besapiés.

Y de allí a su Barrio. Su gente lo espera. Santa María era menos Santa María sin su Señor de la Sentencia y la Virgen del Buen Fin esperaba su llegada.

Otro hermoso regalo.

Gracias hermanos de la Sentencia. Sin duda, nos habéis dado más de lo que nosotros os hayamos podido ofrecer. Otra muestra más de la importancia de nuestras Cofradías que hacen grande la palabra HERMANDAD.